Zanahorias

por memyselfandmykitchen

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Ahora que todo el mundo está con el cuidado del pelo post–verano yo estoy a tope con las zanahorias. Vamos que me voy una semana al caribe y vuelvo negra. La cuestión es que no me voy a ir ni al caribe ni a ningún sitio parecido, lo cual demuestra que cuando yo voy el resto volvéis. Una, que le gusta ir un poco a contracorriente, por no decir un poco retrasada…

Pero vamos que me pasa con la comida y con otras cosas. Desde hace un par de semanas soy la dueña de un flamante par de  converse blancas y es ponérmelas y me siento guay. Ojo, con guay no me refiero a bien, sino a guay. Soy así de boba… Es como si estuviésemos en los 90 y yo fuese la que las estuviese descubriendo en todo el mundo. Lo peor es que siguen blancas impolutas y el dependiente me convenció para que me las comprase “tirando a grandes”. ¿El resultado? Pues el resultado es que parece que llevo un crucero con 2000 parejitas de jubilados en cada pie. Pero me da igual, porque yo voy encantada y aunque a veces me tropiezo (un pie con el otro – no me hace falta un bordillo), ande yo contenta ¡que se ría la gente!

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Volviendo a las zanahorias, como dirían los chefs americanos hoy quería hacer zanahorias “two ways”, que queda bastante mejor que decir zanahorias “de dos maneras”.  En la cocina (y la primera en las canciones también) parece que hay dos reglas básicas: dilo en inglés y sonará mejor y haz una lista de todos los ingredientes que has usado para hacer el plato. Cuando veo Top Chef yo alucino. Te cuentan casi hasta que han usado aceite de oliva para freír las patatas. Tú lo oyes y claro, parece que te están vendiendo unas patatas de la leche cuando son las de toda la vida.

Por lo tanto y siguiendo mi propio consejo el primer “way” es una crema de zanahoria con tomillo, cebolla, eneldo y caldo de pollo. En este caso me he pasado con lo de los ingredientes y me da la sensación de que el truco tiene más chicha que hacer una lista. Lo del caldo de pollo dicho así tal cual sobra….Corregimos: crema de zanahoria con tomillo, eneldo y reducción de pollo (el caldo se reduce, ¿no?).

La cosa ya mejora cuando os confieso que en lugar de sacar la receta (con la reducción de pollo) de un libro de cocina ancestral o de una revista americana especializada llamada gourmet o saveur, la saqué del blog de una mamá bloguera que a Elena le chifla y que a mí, a pesar de estar (un poco) en contra del principio de la  mamá bloguera como concepto, he de reconocer que también: la mítica Bleubird. Un día llegó Elena a casa y me hizo una petición muy clara: “quiero la crema de zanahoria de Bleubird”. No sé si lo hizo porque la ropa no la va a conseguir ni de coña, pero yo obedezco órdenes. ¿Si además me dice que la quiere usar para bajar tres kilillos? Pues yo vuelvo a obedecer y omito la nata de la receta de Bleubird et voilà: la crema de zanahoria: sana, rica y fácil. Igual me tengo que replantear lo del principio de la mamá bloguera…. Por cierto, LA RECETA.

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Del “segundo way” os dejo una foto de las zanahorias rosas que vimos el domingo en el mercado que resultaron no ser zanahorias rosas sino rábanos y que no he conseguido materializar porque con este frío no me ha apetecido una ensalada de zanahoria, rábano, algo de naranja, frutos secos y lo que fuese que se me estaba ocurriendo….

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