La combinación perfecta

por memyselfandmykitchen

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Este año gracias a los talleres Kinfolk que estamos organizando Elena y yo estoy teniendo la excusa perfecta para dar rienda suelta a la fábrica de dulces. Normalmente tengo un debate interno de angelito bueno-angelito malo que va más o menos así: “venga Ana, estás echando culo, haz unos filetes de pollo a la plancha con una ensalada de lechuga para comer y déjate de innovar”, a lo que responde el angelito malo (o bueno, dependiendo de cómo lo mires): “Ana llevas un mes sin actualizar el blog, un filete de pollo no da ni para una línea. ¿Has visto esas galletas de dulce de leche o esa ensalada con bacon, queso, frutos secos y una vinagreta de grasa pura?”. Al final suele acabar ganando el angelito malo, no solo por el blog sino porque a todo el mundo le gusta el bacon, el queso y cambiar un poco.

Estos dilemas se resuelven cuando sabes que no eres la única que te lo vas a comer todo. Saber que va a haber más de diez personas a las que alimentar y que puedo buscar y buscar recetas sin limite de calorías es el paraíso. El único problema es elegir entre tanta cosa buena. Hablando así parezco una granjera francesa que se dedica a engordar a patos y ocas para sacar foie, pero seguro que me entendéis.

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Al final me paso una semana (o dos) pensando en bizcochos, galletas, tartaletas (normal que tenga hambre a todas horas) y no me acabo de decidir hasta que es el día antes del taller y o me decido o nadie come nada. Uno de esos días decidí hacer una receta sencilla de “shortbread cookie”, unas galletas escocesas que son súper sencillas y que están buenísimas gracias a la generosa cantidad de mantequilla que llevan que hace que se te deshagan en la boca. Pero claro, unas galletas de mantequilla solo, así tal cual..como que no. ¿Y si le pongo unas semillas de amapola a la masa?. Por lo menos quedarán monas, ¿no? ¿y rellenas de dulce de leche?. Rellenándolas de dulce de leche hasta si junto dos obleas de las que te dan en misa, te va a saber a gloria, así que ¡adelante!.

Buff…momento de inspiración divina fue aquello. DIVINA. Las semillas de amapola no solo hacen que las galletas sean monas. No no, las semillas de amapola consiguen que, según muerdes la galleta que se medio derrite en tu boca y llegas al dulce de leche cremoso, notes unos puntitos crujientes…¡te mueres!. En serio, ya sé que digo que todo está bueno, que todo es fácil, pero estas galletas si compras el dulce de leche son una auténtica chorrada. Y por favor, comprad las semillas de amapola. No os penséis que es una tontería gourmet o de niña pija que quiere que las galletas tengan lunares.

Shortbreads con Semillas de Amapola y Dulce de Leche

La receta de la masa la saqué de esta página que, aunque no parezca lo más glamuroso del mundo, tiene recetas bastante buenas. Allí proponen rellenar las galletas con mermelada, así que cada uno que las adapte a su gusto: mermelada, nutella, dulce de leche… Las cantidades también las podéis adaptar en función de las que queráis hacer. Con estas cantidades salen bastantes (el número exacto depende del tamaño del cortador que uséis). En Joy of Baking dicen que con estas cantidades haces 12 sandwiches de galletas, pero a mí me debió salir el doble.

260gr harina

1/4 cucharadita sal

226gr mantequilla

60gr azúcar glas

1 cucharadita extracto de vainilla/ dos cucharaditas de semillas de amapola

dulce de leche para rellenar las galletas

1. Batir la mantequilla hasta que esté cremosa (a mano o con un robot). Para facilitaros el trabajo conviene sacarla de la nevera un par de horas antes para que esté blanda.

2. Añadir el azúcar, el extracto de vainilla (si se usa) y la sal y seguir batiendo.

3. finalmente añadir la harina y las semillas de amapola y mezclar hasta que forme una masa. Envolver en papel film y guardar en la nevera durante al menos una hora. Lo de guardarlo en la nevera es para que la mantequilla se endurezca, así que si no os da tiempo a que sea una hora, la clave es que podáis manejar la masa.

4 Pasado ese tiempo, precalentar el horno a 180ºC, sacar la masa de la nevera y, sobre una superficie con un poco de harina, extender la masa hasta un grosor de unos 5mm-1cm y cortar las galletas con un cortapastas con la forma que queráis.

5. Hornear durante unos 8-10 minutos, dependiendo de lo grande que sean las galletas, pero básicamente hasta que estén doradas.

6. Dejar enfriar y montar los sandwiches uniendo dos galletas con una cantidad generosa de dulce de leche a modo del mejor pegamento del mundo.

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