Elena y su primer bizcocho

por memyselfandmykitchen

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Estrictamente el primero primero no es, pero esta mañana, cuando me ha dicho que hiciera un bizcocho para merendar en casa de una amiga y, tras pensarlo un poco, ha decidido hacerlo ella…¡me ha encantado!.

No hay nada mejor que ver que la gente que nunca ha cocinado se va animando, así que aprovechando la ocasión he decidido documentarlo.

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¿La receta elegida? Un bizcocho de plátano con aceite de oliva, trozos de chocolate y un toque de limón del blog 101 cookbooks. ¿Otro bizcocho de plátano Ana? Pues sí. Cuando veáis las fotos de Heidi (qué confianzas…) y lo fácil que es la receta (aquí), entenderéis por qué hay que hacer una vigésima versión del mítico “Banana Bread”. Si además te sirve de excusa para sacar del armario el molde que más te gusta y que mejor se presta a hacer bizcochos con baño de azúcar y, en este caso, limón, pues mejor que mejor. Si no tienes un molde de estos, lo siento mucho, porque al ver la preciosidad que sale del horno y cómo cae ese baño por las esquinas y los montículos del bizcocho, vas a sentir un deseo irrefrenable de comprarte algo que antes de ver las fotos (las de Heidi, las mías son mucho más normales) no sabías que querías.

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¿El making of? Entretenido: decidí dejarla volar libre como un pajarillo y, tras colgar la receta en la pared para que la tuviese a mano, (y que no se ensuciase), me limité a observar, hacer fotos y comentar solo cuando hacía falta. Y un poco de falta sí hizo. Mi querida Elena, cuando lee una receta parece que se toma las cosas muy a pecho y si ella lee que hay que cortar el chocolate en trozos grandes, ¡trozos grandes que corta!. Y cuando digo grandes me refiero a unos 25 gramos por trozo. Vamos, que en todo el bizcocho debía haber 4 tropezones de chocolate. Por eso le tocó sacarlos de la harina y volver a darle al cuchillo.

Otro momento crítico fue a la hora de mezclar los ingredientes líquidos con los secos. No sé por qué debemos sentirnos realizados al remover una mezcla como si no hubiese un mañana, pero si en la receta pone que mezcles los ingredientes JUSTO hasta que se hayan mezclado, es por algo. Para el que no ha leído muchas recetas puede parecer una tontería, pero si mueves mucho un bizcocho una vez tienes el elemento que va a darle aire a la masa (la levadura, el bicarbonato o los huevos), cuanto menos muevas la masa, menos mazacote quedará el bizcocho. Por eso es importante conocer el por qué (más o menos) de cada paso. Así podrás saber cuales te puedes saltar y cuales no.

La etapa horno y el momento “está no está” resultó bastante fácil. Hubo algún momento dubitativo del tipo: “el cuchillo está un poco sucio por los trozos de chocolate derretido o porque el bizcocho no está hecho”, pero la susodicha lo sacó en el momento perfecto y, pasado el tiempo de enfriamiento, que siempre es lo que más cuesta aguantar, lo cubrió con un baño de azúcar y limón. Hecho esto solo quedaba empaquetarlo y llevarlo a la merienda donde unas pajarillas lo esperaban ansiosas.

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