Un desayuno como mi abuela manda

por memyselfandmykitchen

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Mi abuela siempre dice, y tiene razón, que hasta la cosa aparentemente más sencilla se puede hacer bien o mal. Pues va a ser que sí, abuela, que tienes razón. Se ve que esos ochentaicinco años dando vueltas por aquí sirven de algo. El ejemplo más fácil que se me ocurre para demostrar la teoría de mi abuela es una de las tareas de la casa que menos me gusta: tender. Sí, tender. Se puede hacer bien y se puede hacer mal. Aquí donde me veis yo soy de las segundas. Creo que al paso que voy debería apartar parte de mi sueldo para el presupuesto de pinzas. Soy INCAPAZ de tender una lavadora sin que se me caiga algo. Afortunadamente suelen ser pinzas y no ropa, pero ha habido de todo. A estas alturas el patio de casa debe estar repleto de los pequeños regalitos que dejo caer. Pero es que aunque parezca la cosa más fácil que te puede tocar hacer cuando vives solo/a, no lo es. Ni fácil, ni rápido. En el tiempo que tardo yo en tender una lavadora (con algún whatsapp, email, cambio de canción y visita a la nevera incluida), ¡limpio dos baños!. Además yo juraría que estiro la ropa, pero casualmente cuando me encargo yo de ésta, mi querida labor, todo aparece hecho un higo en el montón de la ropa para planchar, mientras que cuando se encarga otro/a, a veces ¡va directo al armario, ni plancha ni nada!. Esa es otra: destiende para luego seleccionar, buscar la pareja perdida del calcetín puñetero…un peñazo. Estoy empezando a pensar que comprar 50 pares de calcetines, para que todos vayan con todos no es mala idea del todo…

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Con los pancakes/tortitas pasa lo mismo. Los hace cualquiera, hay infinidad de recetas…¡qué narices! si los comes hasta en el vips. Pues bien, esto, como todo, se puede hacer bien o mal. Yo hoy os voy a demostrar que se puede hacer mejor que bien, que la dueña de Rose Bakery es una de mis nuevos ídolos y que pienso hacer casi todas las recetas de su libro. Leyéndolo te dan ganas de irte a vivir a Paris o de montar un localillo con su filosofía: todo lo que hacen es casero, del día, tienen cajas de fruta expuestas para que las veas, un mostrador con las ensaladas del día, las quiches (ya os dije en la entrada anterior que la masa quebrada es la mejor que he probado) y creo que detrás de todo esto, una encimera metálica sobre la que, precisamente los que te sirven las ensaladas, los bizcochos y las quiches preparen allí todo lo que te vas a comer horas o minutos después. Un sueño hecho realidad…

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Los pancakes de hoy, junto con un zumo, un café, algo de fruta y el indispensable sirope de arce son, probablemente, uno de los mejores desayunos que vas a probar. Si digo desayuno es por la hora, porque también lo puedes convertir en comida, merienda o incluso en cena. Olvídate de las tortitas que parecen medio de plástico, sintéticas en las que no notas la diferencia entre el exterior y el interior. Aquí lo notas. Vaya si lo notas. La parte de dentro se queda esponjosa, mientras que en la parte de fuera, gracias a la mantequilla consigues una especie de costra que, ojo, crujir no cruje, pero tiene un punto crujiente que, junto con el sirope de arce, el interior esponjoso, unas rodajas de plátano o de fresa…son una experiencia religiosa.

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receta

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