Diario de cenas de días corrientes: El Jueves

por memyselfandmykitchen

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Aquí acaba la semana y, como era de esperar, con un día de retraso. Visto lo visto tampoco está tan mal y queda demostrado que se puede cenar casero todos los días de la semana y no morir en el intento. ¡Qué narices, se puede hasta desayunar casero!.

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Como no solo de verde vive el hombre (ni la mujer) y a los vegetarianos los respeto pero no los entiendo, ya iba siendo hora de meterle algo de “chicha” a la semana. Hoy toca filete de solomillo a la plancha con patatas al horno. Es difícil encontrar algo más fácil y más rico que hacer para cenar, comer o lo que se te ocurra. Aquí lo único importante es no escatimar en el carnicero, ser fiel al carnicero y tener en cuenta dos o tres cositas para que el filete quede bueno y sea algo especial:

1. La carne tiene que estar a temperatura ambiente antes de cocinarla. Si no, lo de fuera se achicharra y lo de dentro seguirá crudo. Una vez oí a alguien que le gustaba la carne poco hecha pero no fria. Eso me pasa a mí. Lo mismo que no entiendo a los vegetarianos, no entiendo a la gente a la que le gusta la carne muy hecha. ¡Si pierde sabor, jugosidad y todo!

2. En teoría para que la carne retenga quede sabrosa y no se quede seca hay que esperar unos minutos a cortarla después de cocinarla. Así que por mucha hambre que tengas, aguanta joven padawan. Vete haciendo fotos o algo mientras tanto para entretenerte.

3. En mi humilde opinión si en lugar de echarle toda la sal antes de cocinarla, echas un poco por un lado (de la sal normal, además de un poco de pimienta al principio) y al servirla en el plato le echas unas escamas de sal maldon…bueno, ¡prepárate para una experiencia religiosa!

4. Lo dicho: nada de tacañerías en el carnicero y por favor, id al carnicero. Nada de grandes superficies. Pedid un filete hermoso, gordito para poder disfrutar de la costrita y de la parte de dentro rosa poco hecha…ya estoy salivando.

5. Las patatas de acompañamiento son las que hago siempre: cortadas en dados con unos dientes de ajo y un poco de aceite, en el horno a 180-200ºC unos 45 mins. Al sacarlas se les echa la sal y están que te mueres sin lo engorroso de las patatas fritas.

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El resumen de todo esto es que, como dice mi abuela, hasta lo más fácil se puede hacer bien o mal y para hacer algo bien, hay que hacerlo con cariño, así que ¡dadle un poco de cariño a esos solomillos!.

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