Esto va a ser peor que pedir una hipoteca

por memyselfandmykitchen

A mí siempre me ha gustado ir por libre. Me lo decía mi madre y ya lo reconozco hasta yo. Hay pocas cosas que me saquen de quicio más que que me controlen o tener un horario que cumplir. Basta que tenga hoy clase de francés para que me entre el antojo de aprender a tocar el ukelele y dar clase de francés me parezca como dar un paseo por el infierno. Lo gordo es que si no tengo la clase programada, puede salir la friki que llevo dentro y ponerse a mirar vocabulario. Hombre, igual esto último es un poco exagerado, pero vamos, que la cuestión es llevar la contraria. Y punto. Ser puñetera hasta conmigo misma.

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Pues hoy dejo mi puñeterismo de lado y me voy a hacer un plan para la semana que viene que ¡ni de ministro!. Vamos, que en 7 días maldeciré el día de hoy con todas mis fuerzas…o puede que no porque, al fin y al cabo será un plan dedicado a cocinar.

El otro día vi en un blog una idea que me gustó mucho: “un diario de cenas corrientes”. Cuando digo corrientes me refiero a cenas de todos los días: unos tienes más tiempo, más ganas o más hambre y otros menos. Unos tienes la nevera llena y otros te llaman para quedar. Pues eso, pero que sea real. Nada de hacerlo el domingo después de una super compra y 5 horas en el horno. Algo realista. Eso sí, sabiendo que lo voy a hacer intentaré reducir las cenas compuestas de zumo de naranja y tostadas de pan con queso, jamón ibérico o lo que toque, que en el fondo es lo que hacemos muchos. Yo por lo menos ¡hago el zumo!. Eso sí, prometo decir la verdad: si eso es lo que ceno, eso es lo que publicaré. Y ahí está el siguiente problema: que no solo hay que cocinar/ir a la compra sino publicar con asiduidad. Ejem ejem… Espero cumplirlo pero me temo que las introducciones serán más cortas, las fotos…a saber y ya me puedo ir olvidando de las tarjetitas con las recetas. Si me baso en una receta de internet en inglés, link al canto y oye, así ¡os motivo a cocinar y traducir a la vez!

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Con esto no pretendo ir de ejemplo ni nada por el estilo. De hecho creo que es un ejercicio que me viene bien a mí para forzarme a hacer más cosas y que sean distintas. Lo que sí que creo es que a veces no nos ponemos porque no nos damos cuenta de lo fáciles que son las cosas, de que con un poco de imaginación y 20 minutos sacas una cena que te apetece más comerte a tí y a los que te rodean. ¡Qué narices! Yo no sé vosotros, pero yo como lo consiga voy a estar super orgullosa de mí misma.

Siguiendo con el tema de los compromisos y los planes esta semana me he embarcado en otro: el domingo volví a comprar unos tiestecitos de plantas aromáticas. Siempre hago lo mismo: los compro, los adoro, me acuerdo al principio, pero acaban muriendo por una razón u otra. A veces me han durado unos meses, hasta yo me he sorprendido de mi regularidad regadora, pero entonces me voy de viaje, se me olvidan mis hijitos verdes en el alféizar de la ventana y ¡ya la hemos liado!. Lo peor es que ya te los ponen al mismo precio que los sobrecillos de las hierbas cortadas, así que me lo ponen muy pero que muy difícil para no caer. En resumen: el domingo compré tres: albahaca, salvia (casi nunca la había visto así que de este lote creo que es mi niño mimado) y mejorana, pero no sin antes hacer un trato con Elena: que los cuidaría como si fuesen mis hijos. Lo que creo que no tuve en cuenta es lo del temporal de frío este que tenemos así que estoy en un eterno sin vivir: ¿los dejo fuera? ¿Los meto? ¿fuera se congelarán? ¿dentro sin luz y calefacción se secarán?. A este paso me veo abriendo la ventana para soplarles aire calentito o algo…

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¿Y hoy qué? Pues hoy como a lo de las cenas no llego (ayer hice totadas con queso y jamón y zumo eh, ojo, zumo también), he decidido enseñaros la pizza que hice el otro día y un postre muy pero que muy apañado. La pizza es una receta base que hice en el blog antiguo y que saqué de aquí. Lo de por encima: al gusto del consumidor y la nevera de cada uno: yo esta vez en vez de echar mozarella mezclé ricotta con algo de orégano y albahaca, un poco de sal y lo usé como “queso base”. La salsa de tomate fue una reducción con un poco de ajo, sal, azúcar y pimienta de un bote de tomate triturado y a eso le añadí en una de ellas roquefort y parmesano y a la otra tomates secos y jamón ibérico. Lo del jamón ibérico no era lo que quería porque estaba buscando un embutido italiano: bresaola o algo así, pero no hubo suerte. Eso sí, el jamón lo puse al final como si el resto de la pizza fuese una tosta porque cuando lo metes en el horno me parece que se queda muy salado. Lo bueno de esta receta es que es una firme candidata para una cena de la semana que viene: la masa la dividí en paquetes que tengo en el congelador, la sacas antes, la dejas que suba, la extiendes con cualquier forma irregular, innovas con lo que le echas encima y ¡pizza para cenar!

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En cuanto al postre, lo que os digo:un descubrimiento. ¡Que levante la mano el que no esté harto de comer coulants precocinados y cocinados demasiado en el 90% de los restaurantes de Madrid!. ¿Nadie?. No me extraña, porque yo por lo menos es leer coulant y ya me entra una pereza que te puedes morir. Este postre no es que sea un coulant porque va en el molde y porque creo que los coulants se hacen con una masa de bizcocho a la que añades una onza de chocolate en el centro. Pero vamos, que esto es muy parecido: es un bizcocho de chocolate con muy poca o sin harina que haces poco tiempo para que los bordes estén hechos y el centro se quede derretido. ¿Está bueno? bueno no, está que te mueres porque encima te lo tomas caliente. ¿Ventajas? que tardas menos de 15 minutos en hacerlo, que puedes tenerlos en el horno mientras comes el plato principal, que puedes hacer en función de la gente que lo va a comer. No es como una tarta que haces y cuatro días después sigues teniendo un trozo rulando por la cocina. ¿He dicho ya que está buenísimo, no tardas nada y el punto encima se lo das tú: que te gusta más bizcocho y menos jugoso, pues lo haces más (aunque sinceramente, no te entiendo). Si te gusta como a mí lo dejarás líquido en el centro y lo harás una vez y otra y otra y otra más. De los bizcochos estos sí os dejo receta para que nadie tenga ninguna excusa para no hacerlos.

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La receta es una del libro de “La Tartine Gourmande” y ahora al copiarla del libro me estoy dando cuenta de que ¡la hice mal!. En lugar de echar los trozos de chocolate tal cual en el centro de la masa para que se derritieran, yo derretí la cantidad total de chocolate y la mezclé con el resto de ingredientes…Esto demuestra que ¡la receta está hecha a prueba de retrasados mentales!

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