¡Pon un poco de chocolate en tu vida!

por memyselfandmykitchen

pates a tartiner & recettes

Hay preguntas trascendentales que pueden hacer que encajes con alguien o que, de no contestar correctamente pueden hacer que esa persona caiga en picado en tu ranking. Y no hablo de política, de religión ni de cosas parecidas. No señores, hablo de preguntas importantes del tipo “¿eres de nocilla o de nutella?”. Esa pregunta solo tiene una respuesta correcta: “de nutella, hasta la muerte”. No digo que vaya a dejar de llevarme con alguien que prefiera la nocilla, porque reconozco que hasta yo la como cuando no hay nutella (y shhhh no se lo digáis a nadie, pero llevaba tiempo sin probarla y despotricando de ella, cuando hace un par de meses la probé y oye, también está buena), pero lo que sí que ya no perdono es a los defensores de la nocilla blanca. ¡Eso es una guarrería!

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libreta

Imaginaros que al mejor invento del hombre (y la mujer, porque eso de que todo lo han inventado ellos que no son capaces de hacer dos cosas a la vez no me lo creo) después de la lavadora le sumas que en vez de comprarla en el super la haces en casa. Buff, buff, Eso ya es la repanocha. No digo que esté mejor porque reconozco que todas estas guarrerías comerciales medio artificiales están muy conseguidas, pero a mí siempre me ha gustado hacer en casa algo que puedes coger de una estantería del super, meterlo en un botecito mono, ponerle una etiqueta y una telita y regalarlo. Aunque parezca una estupidez os voy a dar hasta el truquito para que la tela que pones sobre la tapa del bote te quede bien. El secreto está en las tijeras. Nada de cortar un cuadrado/un rectángulo porque yo empecé haciendo eso y mi bote de nutella casera parecía más un árabe con turbante que un botecito de crema de chocolate con avellanas.

nutella

caramel

Comparado con la versión comprada las avellanas de esta receta se notan más, porque yo por lo menos tengo un molinillo, no un pulverizador y, aunque de la nevera pueda salir un poco más densa, sobre una tostada caliente enseguida se derrite y mmmm te mueres de lo buena que está. También incumplí una de mis “reglas pasteleras no escritas”: no me gusta NADA poner leche condensada en una receta. No sé, debe ser como mi rechazo a la ensaladilla rusa. Me parece un ingrediente “basto”, no me gusta nada, pero he de reconocer que en este caso, tras revisar unas 30 recetas por internet, llegué a la conclusión de que para conseguir la untuosidad necesaria tendría que dejar mi orgullo de lado y entregarme a las maravillas de la leche condensada. Por la nutella, me sacrifico. Además oye, si la leche condensada es uno de los ingredientes básicos del “café bombón”, ya es hora de que se me vaya pasando esa manía que le tengo. 

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Ya puestos a hacer “pates a tartiner” como llaman los franceses a las cremas que le echas a la tostada para desayunar y merendar, decidí hacer un poco más de variedad. El año pasado Elena, Ana (otra amiga nuestra) y yo hicimos un “road trip” por la provenza. Nos encantó. Volvimos afrancesadas por completo: la comida, la arquitectura, la decoración….todo. Allí es que cualquier pueblo era una preciosidad. Pues en uno de estos pueblos, St-Rémy-de-Provence, encontramos a un chocolatier que vendía, además de los típicos bombones, unas cremas de chocolate con otras cosas. Esto ya es una prueba de “cómo se lo montan los franceses”. Sinceramente, no me imagino a un maitre chocolatier en un pueblo de la costa levantina. Con esto no quiero decir que seamos peores que ellos, pero hay que reconocer que no solo tienen una buena cocina, sino que llevan comiendo bien muchas generaciones y le dan una importancia a la comida que en otros países no siempre existe. Nosotras caímos con la de chocolate, caramelo con sal y granos de cacao (me refiero a los trocitos de cáscara del cacao). Era la cosa más sofisticada que me he echado sobre una tostada: dulce, pero no mucho, con un puntito incluso agrio del cacao y del caramelo, super cremosa y con el punto crujiente de la cáscara de cacao. Desde entonces quiero hacer una parecida.

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Mi intento se parece y no al original: desde siempre me ha gustado el caramelo con sal y he hecho macarons de caramelo con sal, tartaletas de caramelo con sal y chocolate, pero claro, al hacer una cosa de estas tienes que pensar tanto en el sabor como en la textura: no te puede quedar ni líquido, ni como una piedra. Tras ver la receta de la nutella decidí probar a juntar la parte de chocolate y mantequilla con una cantidad determinada de la crema de caramelo con sal que suelo hacer y…¡funcionó!. A mí hasta me gusta más que la nutella casera: es un poco más cremosa, tiene el toque del caramelo (sin que resulte muy dulce) y ya lo que me mata es el puntito que le da la sala. Es como morirse y subir al cielo: una experiencia religiosa, ¡vaya!

Lo mejor de estas recetas: lo buenas que están, lo fáciles que son y lo rápido que vuelan: prepárate para hacer para tí y todos tus compañeros. Por eso no tengo fotos de la maravilla en tostada: o está cerrado el bote, o está vacío. Las fotos son de un regalo de agradecimiento que hicimos entre Beita y yo, así que las moñerías de la foto: el gorro, el delantal, el bordado y el cuaderno de recetas son obra de Beita. Si en foto las queréis, como las veáis en persona…Yo colaboré con la mermelada de naranja (eso ya para otra entrada) y con la nutella casera y la crema de chocolate y caramelo.

kit regalo

kit caja

Lo peor: que te das cuenta de la cantidad de ingredientes “light” que llevan muchas de las cosas que compramos en el supermercado (y eso que esto no lleva ni conservantes, ni colorantes ni nada de nada)… Así que cuando racanees la cantidad de mantequilla que le pones a una tostada, ¡olvídate y déjate llevar!

receta nutella

receta choco&caramelo

hecho a mano & pate

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