Olivia te cuidará, pero ¡yo también!

por memyselfandmykitchen

todo

Pasada una semana (o un poco más) desde mis propósitos de año nuevo he de decir que voy…a medias. Para qué nos vamos a engañar. Todavía no soy el ser más paciente del mundo, pero de la lista de cosas pendientes del 2012 voy cumpliendo alguna. La última entrada fue una que debía a alguien y hoy toca hablar de las “navidades ecológicas de Elena” y mi intento de alargarlo un poco más.

El intento empezó por reservar en Olivia te cuida: un restaurante pequeñito cerca de Alonso Martínez al que llevaba queriendo ir desde ni se sabe pero o no había sitio, o estaba cerrado (tienen un horario un poco raro – no dan cenas por ejemplo). No tenía muy claro si sería el típico sitio que se pone de moda y que es muy mono pero luego no se come nada y es caro (¿entonces para qué narices quieres ir Ana?), pero se me había metido entre ceja y ceja.

ensalada&eucalipto

Al final reservamos las tres marías: Elena, Marta y yo para comer el 5 de enero. Por favor Marta, escribe un blog para que cuando hable de ti la gente pueda pinchar y ¡tenga un enlace o algo!. Teniendo en cuenta todo el roscón que nos íbamos a meter entre pecho y espalda para merendar, necesitábamos que Olivia nos cuidase por la mañana. Y más que nos tenía que haber cuidado si llegamos a saber que Elena nos sometería a un maratón de pelis “que dan un mal rollo que te cagas” como plan alternativo a la cabalgata de reyes. Las pelis en cuestión fueron: “La cara oculta” y “mientras duermes”. Mientras duerme la de la peli, porque lo que no sé es como acabamos durmiendo nosotras…

Vuelta a Olivia te cuida, que me despisto: nos encantó. Es verdad que el sitio es pequeño pero te dan ganas de tirar todos los trastos de tu casa y copiarles la decoración al dedillo. La comida es un poco lo que yo creo que faltaba en Madrid: un sitio al que puedas ir a comer sin salir tan llena que o te duermes la siesta o te bebes cuatro menta poleos para digerir lo que te has comido. Además son muy apañados y te dejan hacer combinaciones de ensaladas, vegetales, granos o platos principales dentro del mismo plato, así que además de bueno es variado. Yo que siempre quiero probarlo todo esta vez pude calmar mis ansias un poco más de lo normal. Es una faena que no abran para cenar y en mi caso trabajar a 20km de todo signo de civilización, porque si trabajase por la zona me pasaría por allí un día así y otro también.

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Para intentar emular a Olivia y cuidar de mis dos polluelas el día de rebajas, tras la lucha inicial por las gangas o no tan gangas de las tiendas decidimos ir a la compra para hacer lo que tan de moda está ahora: “cocina de mercado”. Que digo yo…si compras los ingredientes en el mercado, sean cocacola, pimientos o donuts, será comida de mercado, ¿no?. Bueno pues cogimos más o menos lo que había: unas habitas, unos pimientos y unos tomates. Lo que no teníamos muy claro era qué íbamos a hacer con ello, pero como decía Elena: más innovar y menos recetas copiadas.

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El problema está en que si nunca has hecho habitas (por cierto: vaya desperdicio: para conseguir 4 habitas tiras 1 kilo de vainas), te montas tus milongas y te piensas que se harán como muchas otras verduras: las cueces y las rehogas. Pues eso pensé yo. Encima viniendo con el tiempo justo, según llegué puse el agua a hervir y ale, ¡habitas marchando!. Llamó Elena a mi madre y parece ser que no se hacen así….En teoría se rehogan y listo. Por eso al final mis habitas cogieron un color gris bastante triste que es la antítesis de la “cocina de mercado” en la que consigues que haciendo lo mínimo con las verduras, acaben más verdes de lo que empezaban. Bueno oye, malas tampoco estaban, así que ¡debe haber muchas formas de cocinarlas!. Como con las verduras que había comprado no teníamos ni para empezar decidí echar mano del cous cous instantáneo que tenía, una cebolla y unos tomates cherry que hice al horno. Os pongo la receta original de La Tartine Gourmande, pero la verdad es que yo como iba corriendo a todo correr los puse en una fuente con un poco de aceite, azúcar moreno, vinagre de módena y al horno. No me preguntéis a qué temperatura y cuánto tiempo, porque lo que hice fue ir subiendo y bajando la temperatura en función de cuánto quedaba para acabar el resto de cosas. Por cierto, los tomates los hice otro día para un “tartine”, una tosta en castellano y estaban buenísimos, así que creo que se pueden usar para infinidad de recetas.

Sigo siendo un desastre y ni peso ni nada cuando hago recetas saladas, así que la receta del cous cous es más que una receta una lista de indicaciones.  También soy incapaz de calcular cantidades de cous cous y lo que en teoría es comida para dos, por ejemplo, acaba siendo suficiente para un racionamiento del ejército. La ensalada que veis en las fotos es la que ya hice en su día y que copié de Magasand.

ensalada magasand

Lo mejor es que en estas “comidas sanas” acabo diciendo unas 6 veces de media lo bueno que es  comer verduras y el tipo fino que se me va a quedar gracias a mi nuevo estilo de vida. Parece que me estoy autoconvenciendo o algo para luego poder permitirme el postre…

receta cous cous

Anda que, mira que queda bien poner el título de la receta en inglés con absolutamente TODOS los ingredientes para que parezca algo complicadísimo en lugar de poner: “cous cous de verduras”. Debe ser que he visto mucho top chef… Para acabar os dejo con una canción que le sube el ánimo a cualquiera:

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