Me, Myself & My Kitchen

Mes: enero, 2013

Diario de cenas de días corrientes: El Miércoles

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Este día tenía que llegar…Llevaba toda la semana portándome bien, comiendo verduras, cenando de forma más o menos equilibrada. Ayer rompí la racha, pero por una buena causa. Para empezar como me sobraban yogures naturales de un bizcocho que hice para el que compré cuatro cuando solo hacía falta uno (me suele pasar), decidí hacer un postre medio light. Los yogures eran de los no azucarados, osea, de los que no hay gitano que se coma, así que ya iba yo maquinando en la ruta: hago una compota de fresas por encima…Porque las fresas son mi debilidad y todavía tampoco debe haber gitano que se las coma crudas con las fechas en las que estamos. Como no me resisto a cualquier fruta roja/del bosque y derivados y sé que el horno y un poco de azúcar consiguen que hasta la fruta más verde quede dulcecita y rica, compré un paquetito de fresas de camino a casa.

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También iba pensando en comprar hinojo para hacer la ensalada de verde, queso mozarella y vinagreta con chili con un poco de hinojo para darle un punto crujiente y un aire más original. Pero nada, fresas había a porrón pero hinojo ni un bulbito. “Bueno”, pensé, “pues nada, haré la ensalada típica y de postre, los yogures que tengo en casa con la compota de fresas, un poco de miel y para darle un punto crujiente y llevar algo para desayunar mañana…¿porque no hago las galletas integrales que hice hace un par de semanas y que me encantaron?”. Aviso: yo me engaño. Pienso que son light porque llevan harinas integrales y se me olvida que el resto de ingredientes es EXACTAMENTE igual que en una “chocolate chip cookie” de toda la vida. Pero si a mí me vale, ¡a vosotros también!.

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La receta de las galletas la saqué del libro de La Tartine Gourmande. Si, ultimamente me ha dado fuerte. Os voy a poner la versión del libro para que la probéis e innovéis a partir de ella en función de lo que cada uno tenga en casa. Yo la primera vez la hice con el tahini como dice la receta, pero en lugar de la mezcla de harinas que especifica, con parte de harina integral de espelta y parte de harina de avena y copos de avena en lugar de los de quinoa. Las proporciones sinceramente fueron las de lo que me quedaba en la bolsa. La clave es que sume el mismo total. Imagino que cada uno puede sustituir por las harinas que quiera, pero teniendo en cuenta que las que yo he usado no son de las que tienen un sabor más fuerte, con lo cual no prometo los mismos resultados con harina de sarraceno. Ayer, para no acabar el tahini (ya que lo he comprado quiero usarlo para más cosas), eché mantequilla de cacahuetes y, obviamente, también están buenas. De hecho a algunos conejillos de indias les han gustado más éstas que las anteriores, así que, con un poco de sentido común la gracia es innovar.

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Si no hay fotos del super postre del yogur con la compota de fresas y la miel (¡es que hasta suena guay!) es porque, después de sacar la bandejita blanca con el ribete azul, poner las fresas, un poco de azúcar, un poco de limón y un chorrito de vinagre de módena y después de hornearlas, voy a montar el postre, abro la nevera, cojo un yogur y resulta que ¡llevaban caducados dos semanas!. Efectivamente no se puede ser más tonta. ¿O si?. Pues si, señores, sí se puede y yo lo he conseguido: se me olvidó que estaba la fuente con las fresas en el horno apagado, fui a meter la bandeja de horno y se ve que medio volcó la fuente y se cayeron la mitad de las fresas con el juguillo al horno que debía estar a unos 160 grados…

Vamos, que postre no tuve, pero entretenimiento limpiando el horno…¡para rato!

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Diario de cenas de días corrientes: El Martes

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Las cremas de verduras son como las infusiones: quieres que te gusten más de lo que te gustan. No es que estén malas, pero no se me antojan como un mcbacon. Es como el rooibos dichoso: que no, que hay veces que te apetece un café y punto. ¿Que es peor? pues lo será, pero sabe a gloria bendita y te espabila más que las hierbas esas.

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Como el año pasado lo intenté con las infusiones y algunas he conseguido que me gusten, este año tocan las cremas. ¿A qué viene esa obsesión? Pues básicamente a dos razones: una, que las haces un día y tienes para cuando quieras y dos, que mi padre afirma haber llegado a un peso récord (para abajo) gracias a las cremas. Si él, que presume de haber comido, yo que sé, 70 chuletas de cordero en una sentada o 50 gambas, puede, ¡yo también!. Eso sí, para que sean efectivas, esto no puede ser como lo de las ensaladas con bacon, queso y  alguna que otra bomba calórica.

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En el caso de las cremas debe ser cuestión de pillarles el punto y buscar recetas “con gracia”. De hecho las que tomas en las casas no tienen nada que ver con las de los restaurantes: ni la textura es tan fina ni los sabores tan conseguidos. Como hay que empezar por la acera, no me voy a lanzar a hacer una crema de boniato con tamarindo y leche de coco. Eso sí, os aviso: las cremas son fáciles pero un poquito guarras. Primero está la batidora de vaso: la llenes por donde la llenes, pongas el trapo que pongas encima de la tapa y sujetes con la fuerza que sujetes algo se mancha fijo. Después te toca pagar el peaje del colador, chino o sucedáneo. Yo, que llevo toda la vida evitando tamizar la harina porque ODIO el colador ese grande que tengo guardado en un cajón, para las cremas me resigno y lo saco. Aunque te mate, hazlo porque a menos que tengas una super thermomix, va a quedar mucho más fina y rica.

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Como una crema solo resulta aburridillo hicimos unas tostadas de pan de espelta con queso (brie, porque era lo que teníamos) y estos tomates de los que ya os hablé que son un invento: están que te mueres y son súper fáciles de hacer. Para hacer la crema necesitaréis(yo hice como para dos dos o tres días, pero todo depende de lo espesa/caldosa que te guste): 5 puerros, que, cortados finitos y con un poco de aceite, sal y tomillo puse a rehogar a fuego medio. Una vez estén blanditos y un poco doraditos, añadimos agua hasta que los cubrimos (y un par de dedos más) y dejamos a fuego bajo-medio una media hora. Mi madre me dijo que estas cremas se espesan con patata, así que esto vuelve a ser gusto del consumidor: yo eché una pequeñita porque quería más sabor a puerro que a patata. Pasado este tiempo, trituramos, colamos y lista para adornar con un poco de nata, pimienta, cebollino o la hierba que se os ocurra. Lo de la nata reconozco que es más por estética que por otra cosa… Os dejo con una canción de estas que te animan, ¡que ya estamos a mitad de semana!

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Diario de cenas de días corrientes: El Lunes

Un día difícil el lunes…parece que también se refleja aquí: una foto de la que no estoy muy orgullosa y una pasta utilizando las judías que me quedaron el domingo (ya os dije que las bandejas vienen calculadas para una familia de 15…¡gemelos!). No es que sea nada especial, pero es lo de siempre, con un poco de parmesano, pimienta y vino blanco, te sacas una pasta decente de debajo de la manga ¡en menos que canta un gallo!.

El otro día comprando parmesano descubrí el dilema de todo comprador gourmet en enero. Primero tengo que aclarar unas cuantas cosas: a finales de enero las hermanas Martínez preferimos no consultar la cuenta porque digamos que todo lo que se enriquece Amancio Ortega nos empobrecemos nosotras. Además hay que tener en cuenta que las hermanas Martínez le echan parmesano a todo. Da igual, lo consumimos a cantidades industriales: en pasta, en ensalada, en tostada….un día de estos se lo echo a una tarta…

Lunes...
Pues bien, teniendo en cuenta estos antecedentes, me vi el otro día ante un dilema: ¿comprar la versión menos buena pero más económica: el “grana padano” o tirar la casa por la ventana con el regiano?. Dudé, reconozco que dudé: mi lado gourmet combatía con mi lado austero (hasta hoy no sabía que tenía) hasta que, finalmente, ganó mi lado austero-práctico. 200gr por 9 euros para que lo ralles encima de cualquier cosa y la mitad acabe en la encimera o en el suelo de la cocina…¡como que no!. Mi lado gourmet se avergüenza, y mucho. De hecho piensa que este tipo de cosas no debería contarlas en este tipo de sitios,  pero este mes he dado rienda suelta también a mi lado “sigue a Elena en su cruzada por descubrir tiendas en las que una camisa blanca sencilla sencilla en rebajas cuesta 100 euros pero que, nada más verla sabes que quieres, que necesitas y que no puedes vivir sin ella” y en un mismo mes una no puede tener tantos lados, así que, sientiéndolo mucho, reservo el gourmet para los otros 11 meses del año.

Al tema: la pasta. Esta receta vale para cualquier pasta con cualquier verdura que tengas por casa: salteas la verdura con aceite y sal mientras cuece la pasta y mientras encargas a tu pinche de cocina que vaya rallando los 200gr (vale, me he pasado, pero un buen puñado) de parmesano (barato-shhhh no se lo digas a nadie). Cuando las verduras estén hechas, añades un buen chorro de vino blanco a la sartén y cocinas hasta que se evapora el alcochol. Mientras tanto tu pinche ya tendrá la montañita de parmesano preparada, a la que añades un poco de pimienta molida y cualquier otra hierba/especie que pegue: tomillo, nuez moscada…Como os he contado otras veces y para el asombro de tu pinche antes de escurrir la pasta coges una tacita de agua de cocción y la apartas (por si hace falta). Llegado el momento de la verdad escurres la pasta, la echas a la sartén con la verdura y la salsita, lo mueves bien apartado del fuego y añades el parmesano. Aquí es donde si ves que la cosa está quedando un poco seca tirás del agua de cocción que has cogido (poco a poco) para soltar la salsa. Y ya está: pasta para aprovechar lo que tengas en la nevera y que encima ¡está buena!

 Un regalito sorpresa!!!

Como la foto de la pasta estaba un poco sola, casi que meto también la del regalito que me acaba de traer Elena a casa. No es por dar envidia ni nada…solo os digo que si pudiera y tuviera un poquito menos de sentido del ridículo me lo pondría mañana para ir a trabajar…el viernes para salir (o quedarme en casa), el sábado idem, el domingo idem….

Diario de cenas de días corrientes: El Domingo

Festin sano!

¡Allá vamos!. Empiezo por el domingo porque si en una semana hay 5 “días de diario” se puede considerar que la cena del domingo es más “cena de diario” que la del viernes. Dicho de otra manera, es más probable que cenes en tu casa el domingo que el viernes. Como os dije esto va a ser algo realista, así que va a haber aprovechamiento de sobras y cosas sencillitas. Si a alguien le sirve para animarse a hacer algo o para sacar ideas de “aprovechamiento”, seré la mujer más feliz del mundo. Si os parece que se me ha ido la pinza, me lo decís también no sea que os vaya a dar la lata con historietas de estas todas las semanas. De hecho ahora que lo pienso otra semana puede ser….cosas para el desayuno…hmmmm. Bueno, ¡acepto sugerencias!

Al tema, que son las 6 de la tarde y tengo que publicar esto, hacer la cena de hoy, las fotos y dormir, en ese orden de prioridad. Ayer domingo aproveché que una pasa más tiempo en casa y que tengo cierto problema calculando cantidades y tiré de sobras de la comida para cenar. Algo perfectamente digno y que hacemos todos. Ya que haces algo, pues haces un poquito más. Además hay veces que compras verduras y oye, parece que es imposible encontrar un paquete con la cantidad para lo que quieres hacer. Siempre viene como el triple o cuatro veces la cantidad que necesitas.

Como el sábado volvimos a comer a Olivia te Cuida y llevo toda la semana babeando con el libro y la filosofía detrás de Rose Bakery, hice una comida de estas a base de verduras y granos que tanto se llevan: en un mismo plato una ensalada, unas verduras salteadas y un grano con frutos secos. Antes de que penséis que me he vuelto una histérica de las que no comen nada derivado de los animales os aviso: sigo siendo carnívora y mucho. Eso de ser vegana, sinceramente, me parece una estupidez. Respeto a quien lo es pero aquí de toda la vida hemos sido omnívoros y estamos hechos para eso. Es como si un tiburón dejase de comer peces o piernas de humanos para comer…plankton. ¡Que no!. Además yo en particular no me veo con la fuerza de voluntad necesaria para no probar ni la carne ni el queso ni el bacon (Ay Dios, eso sí que no, ¡no sin mi bacon!). De hecho el otro día Elena y yo nos metimos entre pecho y espalda un par de solomillitos (a precio de oro, eso sí) con salsa de mostaza con unas patatas cocidas que nos supieron a gloria, pero bueno, eso para otro día.

Yo tambien me cuido!

Me centro: la cena (y comida):

Verduras Salteadas

Por no tener en casa no tenía ni ajo, así que compré un poco lo que vi y me apañé como pude: unas judías redondas frescas, un calabacín y unas setas. Salteé cada cosa por separado, lo junté todo al final, unas almendras fileteadas a mi manera: osea, a lo bestia con el cuchillo porque me da cargo de conciencia comprar las fileteadas teniendo enteras en casa. Reconozco que lo que es un rollo es preparar la verdura, sobre todo limpiar las setas con la servilleta, sin agua y con las manos que poco a poco se te llenan de arena…

Verdurass

Bulgur ecológico con frutos y tomates secos

Ecológico porque a día de hoy el bulgur en el chino…como que no. Este es el grano que se usa en el verdadero tabouleh pero esta vez sirvió para una preparación mucho más simple. Seguí las instrucciones del paquete que decían que había que cocer el bulgur en agua salada durante 15 minutos y luego esperar a que se hinchase. Cuando se enfrió añadí unas pasas (en previo remojo), unas pipas de calabaza y unos tomates secos troceados (en previo remojo, pero un señor remojo porque no sé quién narices los secó, pero esta remesa ha salido ¡dura de narices!)

Bulgur...

Ensalada de zanahoria rallada y pipas de calabaza

En Rose Bakery hacen una ensalada de zanahoria rallada con pipas de girasol (osea, las pipas de toda la vida) o de calabaza con una vinagreta de aceite, zumo de limón y azúcar. Pues eso hice yo. Y me gustó. Y si consigues que alguien te pele y ralle las zanahorias y se quede con las manos naranjas, es una ensalada fácil, rica y que con lo del caroteno se supone que te ayuda a ponerte morena (en otros meses, claro).

Zanahoria!

Esto va a ser peor que pedir una hipoteca

A mí siempre me ha gustado ir por libre. Me lo decía mi madre y ya lo reconozco hasta yo. Hay pocas cosas que me saquen de quicio más que que me controlen o tener un horario que cumplir. Basta que tenga hoy clase de francés para que me entre el antojo de aprender a tocar el ukelele y dar clase de francés me parezca como dar un paseo por el infierno. Lo gordo es que si no tengo la clase programada, puede salir la friki que llevo dentro y ponerse a mirar vocabulario. Hombre, igual esto último es un poco exagerado, pero vamos, que la cuestión es llevar la contraria. Y punto. Ser puñetera hasta conmigo misma.

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Pues hoy dejo mi puñeterismo de lado y me voy a hacer un plan para la semana que viene que ¡ni de ministro!. Vamos, que en 7 días maldeciré el día de hoy con todas mis fuerzas…o puede que no porque, al fin y al cabo será un plan dedicado a cocinar.

El otro día vi en un blog una idea que me gustó mucho: “un diario de cenas corrientes”. Cuando digo corrientes me refiero a cenas de todos los días: unos tienes más tiempo, más ganas o más hambre y otros menos. Unos tienes la nevera llena y otros te llaman para quedar. Pues eso, pero que sea real. Nada de hacerlo el domingo después de una super compra y 5 horas en el horno. Algo realista. Eso sí, sabiendo que lo voy a hacer intentaré reducir las cenas compuestas de zumo de naranja y tostadas de pan con queso, jamón ibérico o lo que toque, que en el fondo es lo que hacemos muchos. Yo por lo menos ¡hago el zumo!. Eso sí, prometo decir la verdad: si eso es lo que ceno, eso es lo que publicaré. Y ahí está el siguiente problema: que no solo hay que cocinar/ir a la compra sino publicar con asiduidad. Ejem ejem… Espero cumplirlo pero me temo que las introducciones serán más cortas, las fotos…a saber y ya me puedo ir olvidando de las tarjetitas con las recetas. Si me baso en una receta de internet en inglés, link al canto y oye, así ¡os motivo a cocinar y traducir a la vez!

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Con esto no pretendo ir de ejemplo ni nada por el estilo. De hecho creo que es un ejercicio que me viene bien a mí para forzarme a hacer más cosas y que sean distintas. Lo que sí que creo es que a veces no nos ponemos porque no nos damos cuenta de lo fáciles que son las cosas, de que con un poco de imaginación y 20 minutos sacas una cena que te apetece más comerte a tí y a los que te rodean. ¡Qué narices! Yo no sé vosotros, pero yo como lo consiga voy a estar super orgullosa de mí misma.

Siguiendo con el tema de los compromisos y los planes esta semana me he embarcado en otro: el domingo volví a comprar unos tiestecitos de plantas aromáticas. Siempre hago lo mismo: los compro, los adoro, me acuerdo al principio, pero acaban muriendo por una razón u otra. A veces me han durado unos meses, hasta yo me he sorprendido de mi regularidad regadora, pero entonces me voy de viaje, se me olvidan mis hijitos verdes en el alféizar de la ventana y ¡ya la hemos liado!. Lo peor es que ya te los ponen al mismo precio que los sobrecillos de las hierbas cortadas, así que me lo ponen muy pero que muy difícil para no caer. En resumen: el domingo compré tres: albahaca, salvia (casi nunca la había visto así que de este lote creo que es mi niño mimado) y mejorana, pero no sin antes hacer un trato con Elena: que los cuidaría como si fuesen mis hijos. Lo que creo que no tuve en cuenta es lo del temporal de frío este que tenemos así que estoy en un eterno sin vivir: ¿los dejo fuera? ¿Los meto? ¿fuera se congelarán? ¿dentro sin luz y calefacción se secarán?. A este paso me veo abriendo la ventana para soplarles aire calentito o algo…

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¿Y hoy qué? Pues hoy como a lo de las cenas no llego (ayer hice totadas con queso y jamón y zumo eh, ojo, zumo también), he decidido enseñaros la pizza que hice el otro día y un postre muy pero que muy apañado. La pizza es una receta base que hice en el blog antiguo y que saqué de aquí. Lo de por encima: al gusto del consumidor y la nevera de cada uno: yo esta vez en vez de echar mozarella mezclé ricotta con algo de orégano y albahaca, un poco de sal y lo usé como “queso base”. La salsa de tomate fue una reducción con un poco de ajo, sal, azúcar y pimienta de un bote de tomate triturado y a eso le añadí en una de ellas roquefort y parmesano y a la otra tomates secos y jamón ibérico. Lo del jamón ibérico no era lo que quería porque estaba buscando un embutido italiano: bresaola o algo así, pero no hubo suerte. Eso sí, el jamón lo puse al final como si el resto de la pizza fuese una tosta porque cuando lo metes en el horno me parece que se queda muy salado. Lo bueno de esta receta es que es una firme candidata para una cena de la semana que viene: la masa la dividí en paquetes que tengo en el congelador, la sacas antes, la dejas que suba, la extiendes con cualquier forma irregular, innovas con lo que le echas encima y ¡pizza para cenar!

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En cuanto al postre, lo que os digo:un descubrimiento. ¡Que levante la mano el que no esté harto de comer coulants precocinados y cocinados demasiado en el 90% de los restaurantes de Madrid!. ¿Nadie?. No me extraña, porque yo por lo menos es leer coulant y ya me entra una pereza que te puedes morir. Este postre no es que sea un coulant porque va en el molde y porque creo que los coulants se hacen con una masa de bizcocho a la que añades una onza de chocolate en el centro. Pero vamos, que esto es muy parecido: es un bizcocho de chocolate con muy poca o sin harina que haces poco tiempo para que los bordes estén hechos y el centro se quede derretido. ¿Está bueno? bueno no, está que te mueres porque encima te lo tomas caliente. ¿Ventajas? que tardas menos de 15 minutos en hacerlo, que puedes tenerlos en el horno mientras comes el plato principal, que puedes hacer en función de la gente que lo va a comer. No es como una tarta que haces y cuatro días después sigues teniendo un trozo rulando por la cocina. ¿He dicho ya que está buenísimo, no tardas nada y el punto encima se lo das tú: que te gusta más bizcocho y menos jugoso, pues lo haces más (aunque sinceramente, no te entiendo). Si te gusta como a mí lo dejarás líquido en el centro y lo harás una vez y otra y otra y otra más. De los bizcochos estos sí os dejo receta para que nadie tenga ninguna excusa para no hacerlos.

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La receta es una del libro de “La Tartine Gourmande” y ahora al copiarla del libro me estoy dando cuenta de que ¡la hice mal!. En lugar de echar los trozos de chocolate tal cual en el centro de la masa para que se derritieran, yo derretí la cantidad total de chocolate y la mezclé con el resto de ingredientes…Esto demuestra que ¡la receta está hecha a prueba de retrasados mentales!

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¡Pon un poco de chocolate en tu vida!

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Hay preguntas trascendentales que pueden hacer que encajes con alguien o que, de no contestar correctamente pueden hacer que esa persona caiga en picado en tu ranking. Y no hablo de política, de religión ni de cosas parecidas. No señores, hablo de preguntas importantes del tipo “¿eres de nocilla o de nutella?”. Esa pregunta solo tiene una respuesta correcta: “de nutella, hasta la muerte”. No digo que vaya a dejar de llevarme con alguien que prefiera la nocilla, porque reconozco que hasta yo la como cuando no hay nutella (y shhhh no se lo digáis a nadie, pero llevaba tiempo sin probarla y despotricando de ella, cuando hace un par de meses la probé y oye, también está buena), pero lo que sí que ya no perdono es a los defensores de la nocilla blanca. ¡Eso es una guarrería!

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Imaginaros que al mejor invento del hombre (y la mujer, porque eso de que todo lo han inventado ellos que no son capaces de hacer dos cosas a la vez no me lo creo) después de la lavadora le sumas que en vez de comprarla en el super la haces en casa. Buff, buff, Eso ya es la repanocha. No digo que esté mejor porque reconozco que todas estas guarrerías comerciales medio artificiales están muy conseguidas, pero a mí siempre me ha gustado hacer en casa algo que puedes coger de una estantería del super, meterlo en un botecito mono, ponerle una etiqueta y una telita y regalarlo. Aunque parezca una estupidez os voy a dar hasta el truquito para que la tela que pones sobre la tapa del bote te quede bien. El secreto está en las tijeras. Nada de cortar un cuadrado/un rectángulo porque yo empecé haciendo eso y mi bote de nutella casera parecía más un árabe con turbante que un botecito de crema de chocolate con avellanas.

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Comparado con la versión comprada las avellanas de esta receta se notan más, porque yo por lo menos tengo un molinillo, no un pulverizador y, aunque de la nevera pueda salir un poco más densa, sobre una tostada caliente enseguida se derrite y mmmm te mueres de lo buena que está. También incumplí una de mis “reglas pasteleras no escritas”: no me gusta NADA poner leche condensada en una receta. No sé, debe ser como mi rechazo a la ensaladilla rusa. Me parece un ingrediente “basto”, no me gusta nada, pero he de reconocer que en este caso, tras revisar unas 30 recetas por internet, llegué a la conclusión de que para conseguir la untuosidad necesaria tendría que dejar mi orgullo de lado y entregarme a las maravillas de la leche condensada. Por la nutella, me sacrifico. Además oye, si la leche condensada es uno de los ingredientes básicos del “café bombón”, ya es hora de que se me vaya pasando esa manía que le tengo. 

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Ya puestos a hacer “pates a tartiner” como llaman los franceses a las cremas que le echas a la tostada para desayunar y merendar, decidí hacer un poco más de variedad. El año pasado Elena, Ana (otra amiga nuestra) y yo hicimos un “road trip” por la provenza. Nos encantó. Volvimos afrancesadas por completo: la comida, la arquitectura, la decoración….todo. Allí es que cualquier pueblo era una preciosidad. Pues en uno de estos pueblos, St-Rémy-de-Provence, encontramos a un chocolatier que vendía, además de los típicos bombones, unas cremas de chocolate con otras cosas. Esto ya es una prueba de “cómo se lo montan los franceses”. Sinceramente, no me imagino a un maitre chocolatier en un pueblo de la costa levantina. Con esto no quiero decir que seamos peores que ellos, pero hay que reconocer que no solo tienen una buena cocina, sino que llevan comiendo bien muchas generaciones y le dan una importancia a la comida que en otros países no siempre existe. Nosotras caímos con la de chocolate, caramelo con sal y granos de cacao (me refiero a los trocitos de cáscara del cacao). Era la cosa más sofisticada que me he echado sobre una tostada: dulce, pero no mucho, con un puntito incluso agrio del cacao y del caramelo, super cremosa y con el punto crujiente de la cáscara de cacao. Desde entonces quiero hacer una parecida.

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Mi intento se parece y no al original: desde siempre me ha gustado el caramelo con sal y he hecho macarons de caramelo con sal, tartaletas de caramelo con sal y chocolate, pero claro, al hacer una cosa de estas tienes que pensar tanto en el sabor como en la textura: no te puede quedar ni líquido, ni como una piedra. Tras ver la receta de la nutella decidí probar a juntar la parte de chocolate y mantequilla con una cantidad determinada de la crema de caramelo con sal que suelo hacer y…¡funcionó!. A mí hasta me gusta más que la nutella casera: es un poco más cremosa, tiene el toque del caramelo (sin que resulte muy dulce) y ya lo que me mata es el puntito que le da la sala. Es como morirse y subir al cielo: una experiencia religiosa, ¡vaya!

Lo mejor de estas recetas: lo buenas que están, lo fáciles que son y lo rápido que vuelan: prepárate para hacer para tí y todos tus compañeros. Por eso no tengo fotos de la maravilla en tostada: o está cerrado el bote, o está vacío. Las fotos son de un regalo de agradecimiento que hicimos entre Beita y yo, así que las moñerías de la foto: el gorro, el delantal, el bordado y el cuaderno de recetas son obra de Beita. Si en foto las queréis, como las veáis en persona…Yo colaboré con la mermelada de naranja (eso ya para otra entrada) y con la nutella casera y la crema de chocolate y caramelo.

kit regalo

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Lo peor: que te das cuenta de la cantidad de ingredientes “light” que llevan muchas de las cosas que compramos en el supermercado (y eso que esto no lleva ni conservantes, ni colorantes ni nada de nada)… Así que cuando racanees la cantidad de mantequilla que le pones a una tostada, ¡olvídate y déjate llevar!

receta nutella

receta choco&caramelo

hecho a mano & pate

Olivia te cuidará, pero ¡yo también!

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Pasada una semana (o un poco más) desde mis propósitos de año nuevo he de decir que voy…a medias. Para qué nos vamos a engañar. Todavía no soy el ser más paciente del mundo, pero de la lista de cosas pendientes del 2012 voy cumpliendo alguna. La última entrada fue una que debía a alguien y hoy toca hablar de las “navidades ecológicas de Elena” y mi intento de alargarlo un poco más.

El intento empezó por reservar en Olivia te cuida: un restaurante pequeñito cerca de Alonso Martínez al que llevaba queriendo ir desde ni se sabe pero o no había sitio, o estaba cerrado (tienen un horario un poco raro – no dan cenas por ejemplo). No tenía muy claro si sería el típico sitio que se pone de moda y que es muy mono pero luego no se come nada y es caro (¿entonces para qué narices quieres ir Ana?), pero se me había metido entre ceja y ceja.

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Al final reservamos las tres marías: Elena, Marta y yo para comer el 5 de enero. Por favor Marta, escribe un blog para que cuando hable de ti la gente pueda pinchar y ¡tenga un enlace o algo!. Teniendo en cuenta todo el roscón que nos íbamos a meter entre pecho y espalda para merendar, necesitábamos que Olivia nos cuidase por la mañana. Y más que nos tenía que haber cuidado si llegamos a saber que Elena nos sometería a un maratón de pelis “que dan un mal rollo que te cagas” como plan alternativo a la cabalgata de reyes. Las pelis en cuestión fueron: “La cara oculta” y “mientras duermes”. Mientras duerme la de la peli, porque lo que no sé es como acabamos durmiendo nosotras…

Vuelta a Olivia te cuida, que me despisto: nos encantó. Es verdad que el sitio es pequeño pero te dan ganas de tirar todos los trastos de tu casa y copiarles la decoración al dedillo. La comida es un poco lo que yo creo que faltaba en Madrid: un sitio al que puedas ir a comer sin salir tan llena que o te duermes la siesta o te bebes cuatro menta poleos para digerir lo que te has comido. Además son muy apañados y te dejan hacer combinaciones de ensaladas, vegetales, granos o platos principales dentro del mismo plato, así que además de bueno es variado. Yo que siempre quiero probarlo todo esta vez pude calmar mis ansias un poco más de lo normal. Es una faena que no abran para cenar y en mi caso trabajar a 20km de todo signo de civilización, porque si trabajase por la zona me pasaría por allí un día así y otro también.

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Para intentar emular a Olivia y cuidar de mis dos polluelas el día de rebajas, tras la lucha inicial por las gangas o no tan gangas de las tiendas decidimos ir a la compra para hacer lo que tan de moda está ahora: “cocina de mercado”. Que digo yo…si compras los ingredientes en el mercado, sean cocacola, pimientos o donuts, será comida de mercado, ¿no?. Bueno pues cogimos más o menos lo que había: unas habitas, unos pimientos y unos tomates. Lo que no teníamos muy claro era qué íbamos a hacer con ello, pero como decía Elena: más innovar y menos recetas copiadas.

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El problema está en que si nunca has hecho habitas (por cierto: vaya desperdicio: para conseguir 4 habitas tiras 1 kilo de vainas), te montas tus milongas y te piensas que se harán como muchas otras verduras: las cueces y las rehogas. Pues eso pensé yo. Encima viniendo con el tiempo justo, según llegué puse el agua a hervir y ale, ¡habitas marchando!. Llamó Elena a mi madre y parece ser que no se hacen así….En teoría se rehogan y listo. Por eso al final mis habitas cogieron un color gris bastante triste que es la antítesis de la “cocina de mercado” en la que consigues que haciendo lo mínimo con las verduras, acaben más verdes de lo que empezaban. Bueno oye, malas tampoco estaban, así que ¡debe haber muchas formas de cocinarlas!. Como con las verduras que había comprado no teníamos ni para empezar decidí echar mano del cous cous instantáneo que tenía, una cebolla y unos tomates cherry que hice al horno. Os pongo la receta original de La Tartine Gourmande, pero la verdad es que yo como iba corriendo a todo correr los puse en una fuente con un poco de aceite, azúcar moreno, vinagre de módena y al horno. No me preguntéis a qué temperatura y cuánto tiempo, porque lo que hice fue ir subiendo y bajando la temperatura en función de cuánto quedaba para acabar el resto de cosas. Por cierto, los tomates los hice otro día para un “tartine”, una tosta en castellano y estaban buenísimos, así que creo que se pueden usar para infinidad de recetas.

Sigo siendo un desastre y ni peso ni nada cuando hago recetas saladas, así que la receta del cous cous es más que una receta una lista de indicaciones.  También soy incapaz de calcular cantidades de cous cous y lo que en teoría es comida para dos, por ejemplo, acaba siendo suficiente para un racionamiento del ejército. La ensalada que veis en las fotos es la que ya hice en su día y que copié de Magasand.

ensalada magasand

Lo mejor es que en estas “comidas sanas” acabo diciendo unas 6 veces de media lo bueno que es  comer verduras y el tipo fino que se me va a quedar gracias a mi nuevo estilo de vida. Parece que me estoy autoconvenciendo o algo para luego poder permitirme el postre…

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Anda que, mira que queda bien poner el título de la receta en inglés con absolutamente TODOS los ingredientes para que parezca algo complicadísimo en lugar de poner: “cous cous de verduras”. Debe ser que he visto mucho top chef… Para acabar os dejo con una canción que le sube el ánimo a cualquiera:

¡Hoy tenemos invitado en casa!

Hoy tranquilos que no os voy a soltar el rollo yo. Hoy tengo un invitado y dejaré que él haga de anfitrión. En un “pueblo” plagado de ingenieros frikis que solo saben hablar de catia, nastran y el coeficiente de sustentación, recibir un email de mi invitado de hoy hablando de una panadería, un restaurante nuevo o una revista con su característica lengua viperina es un soplo de aire fresco. Y que conste que lo de lengua viperina lo digo como cumplido, no como algo malo. Por eso un día le propuse dar rienda suelta a la pluma y participar con un “algo” en mi casa. Como dije en la última entrada, aunque me costó convencerle de que escribiera algo, luego he sido yo la que se ha eternizado en publicar. Ya sé que así no va a querer colaborar nunca más, solo espero que no me lo tenga en cuenta y ¡que os guste!:

Heme aquí, frente al teclado y aún no me lo creo. Quisir; siempre he defendido que hace falta tener un punto narcisista para largarle el rollo al personal así, sin anestesia. Pero haré caso a mi anfitriona y pensaré en positivo.

No sé si será por el otoño, por la invasión de calabazas o por qué, pero el caso es que nos entró a mi dueña y a mí un mono tremendo de cinnamon raisin bread y, después de una búsqueda y un par de cambios, mi jefa de compras dio con la clave. Un clásico del otro lado del charco donde, por cierto, el otoño dura mucho más que aquí y es una estación en condiciones. Cuál fue mi sorpresa cuando un martes por la tarde, llegué a casa y me encontré la masa “estufando” sin prisas en el horno… Muy facilito; os garantizo que triunfaréis en cualquier desayuno, brunch o afternoon tea.

Cinnamon Raisin 1

Por supuesto, safety first, así que siempre con un buen mandil que pare todas las salpicaduras. ¿Faltos de inspiración delantalera? En mi top está el clásico de MUJI, sobre todo porque no se ata. Pero si lo que os va es el country folk sister Bea se lo curra con permiso del Colectivo peSeta, que se gana el puesto de honor. Molan sus proyezzztos y aunque no acabéis utilizándolas para su fin, sus fundas de Ipaz son súpermolonas. Una no sabe lo pesetera que es hasta que cruza el umbral de su cuartel general en Noviciado. Los bolsacos y derivados son terreno abonado para que mi anfitriona les dedique una entry.

Cinnamon Raisin 3

Cerrando ventanas, como diría el Dr. Otamendi, volvemos a centrarnos en el cinnamon bread. La receta es una interpretación ad-lib de una de las muchas que vuelan por la web. Un detalle importante; esta receta da muy buenos resultados amasando a mano, para las manitas que no cuentan con el desahogo de una Kitchen Aid (¡¡tsk tsk!!). La podeís encontrar en Food.com (http://www.food.com/recipe/worlds-best-cinnamon-raisin-bread-not-bread-machine-98867?oc=linkback) pero como mi anfitriona me advierte de que pasáis de convertir unidades, ya os lo doy todo majjjcadito. Recordad; 1 cup = 250ml o sea un vaso normal y corriente.

RECETA

1 1/2 cups de leche

1 cup de agua tibia

2 sobres de 1/4 onza levadura seca activada

3 huevos

1/2 cup de azúcar

1 cucharadita de sal

1/2 cup de mantequilla (que esté blandita)

1 cup de pasas

8 cups de harina

2 cucharadas de leche

1 cup de azúcar

3 cucharadas de canela molida

2 cucharadas de mantequilla, derretida

Lo primero es calentar la leche hasta que rompa a hervir, removiendo para que no se pegue. Retiradla del fuego y dejad que enfría hasta unos 50º.

A continuación disolved la levadura en el agua tibia y esperad a que se forme la espuma. Después, mezclad las pasas, mantequilla, sal, azúcar y huevos y añadid la harina lentamente. Amasad la mezcla durante unos minutos y colocadla en un recipiente untado de mantequilla. Dejad que suba hasta doblar su tamaño (1 ½ hrs aprox.), nada nuevo.

Cuando la masa esté preparada, extendedla hasta formar un rectángulo de un dedo de espesor más o menos. Humedeced la masa con un poco de leche (frotando con las manos) Mezclad el azúcar y la canela y espolvoreadlo por toda la masa.

Enrolladlo a lo largo y cortadlo en 3 trozos iguales. Cada trozo a un molde (untado de mantequilla).

Horno a 180º durante 45 min y; ¡listo! Tirado, ¿no?

La verdad es que el auténtico, el “ligítimo” es el que tiene forma de pan de molde. El rosco está ahí porque no tuvimos más remedio que utilizar más moldes ( había 2 más fuera de plano). Aunque lo avisa en la receta, un poco más de masa y acabamos como Milo, con el remo.

¿A que tiene buena pinta? Si no os podéis aguantar, hincadle el diente, pero si sois capaces de esperar al desayuno…rebanadas y a la tostadora. Nota: aunque parezca una barbaridad de azúcar intentadlo al menos con 2/3 de la cantidad sugerida. Nosotros nos asustamos, pusimos muchísimo menos y al final le faltaba un pelín de dolçor.

Espero que os haya gustado. Si no me vetan, en el próximo post migas y sericaia!

Propósitos de Año Nuevo…

 

Ya estamos todos con los propósitos de año nuevo. Yo voy a pasar de propósitos de “la vida en general” porque acaban degenerando en filosofadas y en el fondo son siempre los mismos. Por eso me voy a centrar en éste, mi querido blog y en el día de hoy, 3 de enero.

2013

¿Que cómo empiezo el año?. Pues más o menos como lo acabé: con retraso. Hay veces que me estreso solo de escucharme a mí misma. Quiero hacer tantas cosas que nunca llego. Nunca llego porque es IMPOSIBLE llegar. Mi cabeza debe pensar que los humanos no necesitamos dormir, que el whatsapp no existe y no te hace perder tiempo…no lo sé.

La rutina de la semana del 2012 ha sido la siguiente: según me despertaba los lunes, mientras iba medio dormida en la ruta (medio dormida unas narices, porque mi cabeza en ese estado parece un partido de tenis de cuadruples, ni dobles ni leches, que si pelota por aquí, pelota por allá…), empezaba hacer listas y el “plan de la semana”. El plan de la semana suponía que cada día podría dedicarle (no sé cómo) unas 5 horas al blog. Llegaba el domingo, que es cuando cambiamos las sábanas de las camas, eran las 11.30pm y Ana todavía no había hecho la cama…pues con el blog, ¡parecido!. De la lista de tareas pendientes acababa haciendo un “tick” en la mitad. El problema es que hasta cuando había conseguido publicar dos entradas esa semana, seguía pensando que ni había hecho pan casero, ni conservas para todo el invierno, ni manteles “home made”. Pero Ana, ¿a quién coño le habría dado tiempo a todo eso?. Yo creo que ni a Jamie Oliver en modo “15 minute meals”.

Por eso mi gran propósito para el año que viene es SER REALISTA. Yo no me puedo aplicar el dicho ese de soñar lo imposible porque se me va de las manos.Voy a intentar ir poco a poco porque si no estreso hasta a los que me rodean. Nada de llegar a casa el viernes y empezar a decirle a Elena que tengo en la lista unas 50 actividades para el fin de semana, que sé que no me va a dar tiempo, pero que ¡cómo me voy a poner a ver una película después de comer si solo llevo hechas 5 de las 50!.

De todas formas como en un día (porque por mucho que digan lo del año antes de ayer era el año pasado) no se cambia a nadie, ahí va una lista de cosas que tengo pendientes del año pasado  que revolotean en mi cabeza asociadas al sentido de culpabilidad que tenías cuando, en lugar de estudiar para el próximo examen, te ponías hasta a recoger armarios. ¡Qué triste madre mía, en vez de propósitos a cumplir tengo propósitos antiguos no cumplidos!

1. Hacer pan casero

Llevo queriendo hacer pan casero, del bueno, del que no lleva levadura, sino que la levadura la haces tú a base de agua, harina y sal, desde octubre más o menos. Tengo el libro, tengo las ganas, me ha faltado el tiempo y encontrar una buena harina porque según dice Chad Robertson en el libro Tartine, no debería usar harina del súpermercado. Ya majo, pues ¡a ver de dónde me saco yo un molino a estas alturas de la vida!

bread collage

2. Publicar una entrada de un amigo que me pasó hace un mes o dos y que yo (¡mala, niña mala!) todavía no he publicado

Lo peor es que estaba asociada al otoño y el otoño…digamos que ya pasó. Lo bueno es que en cuanto a recetas se refiere, asumamos que el otoño y el invierno son primos hermanos, así que espero que el autor no me odie por el retraso – ¡de esta semana no pasa!

3. Aprender a cocinar pescado

Ejem ejem…creo que hice un día algo con unos salmonetes que me compró mi madre y ya está. Además se me había ocurrido una idea que me encantó: ir al mercado con la cámara en mano, hacerle fotos al pescado, a la carne, al pescadero, al carnicero y empezar por identificar los distintos peces antes de aprender a cocinarlos. ¿Qué ha pasado? Pues que me ha dado vergüenza, sinceramente. Una tiene mucho cuento, pero a veces se serena y se acobarda. Como sigo pensando que es buena idea y que no soy la única que no distingue un bicho de otro, lo dejaré como algo pendiente para este nuevo año…

fish

fish market

4. Hacer un video

Esta idea siempre me ha gustado. Me falta la casa del campo con las ventanas por las que entra una luz increíble, la encimera de mármol y el carisma de Jamie Oliver o Nigella Lawson. Y en el caso de no querer “sacar la cara” habrá que hacer algo con esas manos y esas uñas que Dios me ha dado, porque así puedo hacer un documental de cajeras del “Día”, más que un video divino de la muerte a lo Tiger in a Jar.

video

5. Comprar la fruta, la verdura y los huevos directamente de la fuente: los agricultores

También quería investigar el tema de los grupos estos que se juntan precisamente para eso, pero al final la solución fácil nos la dio el vogue gourmet de enero. Esta semana vamos a probar a hacer un pedido a La Huerta Fresca para probar.

markets

6. Hacer “el descubrimiento culinario de la semana”

Un día se nos ocurrió a Elena y a mí establecer una rutina: probar  cada semana un queso guay, de esos caros y monos monísimos que da cosa hasta comerse para ir haciendo una “biblioteca del queso” o algo así…Al final lo hicimos un día solo, pero yo creo que este año deberíamos “sacrificarnos” por el blog.

queso

7. Entradas pendientes

Tengo fotos de cosas que hice hace meses, de las que no he publicado nada y el problema es que cuando se pasa el tiempo, ni la comida es “de temporada”, ni tienes las mismas ganas de contar la historia.

8. Hacer manteles, servilletas y demás

Elena estas navidades se ha convertido en una virtuosa de la máquina de coser, ayer me traje agujas de ganchillo para hacer los rebordes (tranquilos, nada de tapetes de la abuela, esto queda bien, ¡os lo juro!), así que solo me queda ir en busca de telas un día, cortar, coser, hacer ganchillo…¡casi nada, vamos!.

manteles

9. Sumarme a Elena en su cruzada por una alimentación más sana

Un día le voy a capar internet, porque a su conocimiento enciclopédico de productos de belleza, el 21 de diciembre sumó una obsesión por un cambio radical en su vida. Yo lo llamé “Elena y unas navidades ecológicas”. Ahora que estamos todos atiborrándonos a turrón y demás guarrerías, ésta está que si con el rooibos, que si con la rebanada de pan (integral, claro está), con el pavo, con las caminatas de 1 hora (se ve que de 59 minutos no hace nada, pero de 61 te quita la celulitis, la retención de líquidos y vete tú a saber qué más). Como sé que ni ella ni yo renunciaremos al mcdonalds, tampoco creo que haga daño intentar metalizares a más fruta y menos galletas y guarrerías, así que Elena: ¡te apoyo!.

De hecho ahora que lo pienso…podemos hacer un trato… Yo tengo vacaciones de navidad hasta el 8. Si fingimos todos que mi “2012 bloguero” dura hasta entonces y que como este año no ha hecho mucho frio sigue siendo “medio otoño”, puedo tachar alguna cosa de mi lista de cosas pendientes y empezar mejor el año. Además esta semana ¡SEGURO que puedo sacarle 5 horas al día para hacer cosas relacionadas con el blog!.

¡Mierrrda!. Ya estoy no cumpliendo mi único propósito de año nuevo…Bien empezamos…

Como podéis sospechar la mayoría de las fotos de esta entrada son sacadas de pinterest (uno de mis descubrimientos del 2012).

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