El club del tupper

por memyselfandmykitchen

todo

Tengo un problema. Bueno, uno solo no, pero vayamos por partes. Ultimamente me como una media de un paquete de galletas al dia. Si si, sin exagerar. Y eso que me compro las más normalitas, menos apetecibles del súpermercado. Si me comprase petit ecolier, pims o tentaciones semejantes: a) con lo pequeños que son los paquetes caerían dos o tres, b) me arruinaría porque son caras de pelotas como diría Elena y c) sentiría la llamada del cajón de las galletas sin parar. Conocedora de mi poca falta de voluntad, opto por las marielu. Están buenas, pero ya. No son un canto de sirenas desde el cajón. Lo puedo aguantar. ¿Entonces cómo sale el paquete al día? Pues porque de media vengo a desayunar unas tres veces al día y esto contando solo el horario laboral. Desayuno al llegar, tomo alguna galleta entre 10 y 11 y después de comer en ese desastre de comedor, con el café caen otras tantas.

Visto el percal Bea y yo decidimos montar el club del tupper porque estamos hartas de rellenar la bandeja en el comedor y dejarla al final pesando prácticamente lo mismo que pesaba al cogerla. De eso y de que cuando vamos a tomar café voy cual mula francis a la sala con el arsenal de galletas, lo cual, obviamente incita al personal a preguntar: “¿no habéis comido?”. Si con comer se refieren a que si hemos ido al comedor, pues si, hemos comido, pero más bien hemos guarreado la bandeja.

tabouleh prep

Elena al oír esto ya vió que podía sacar tajada, así que me planteo un reto: hacer comida para ella y para llevarme yo al trabajo de una a dos veces a la semana, así que nada, ¡en ello estoy!. Unas semanas voy más justa y otras más holgadas, pero ahora entenderéis que para sumergirnos en el mundo de la comida traída de casa había que alegrar un poco la situación a base de tuppers monos. Sí, soy así de frívola, pero no hay nada peor que un tupper decolorado por el tomate, que huele a ajo y en el que metes una ensalada que acaba oliendo a…vaya usted a saber el qué. Además si una publica entradas con comida de tupper, poner la comida en los de mi madre que van marcados con pintauñas negro…como que no. Por cierto, si alguien entiende su código que me lo explique: no es que con el pintauñas escriba “tomate”, “pescado” o algo parecido. No no. Ella hace una cruz y ¡se queda tan ancha!. Ahora tú sé el listo que adivine lo que significa aquello.

Dos días o así después de declarar por medio fracasada la búsqueda del tupper: me recorrí todo Madrid para acabar comprando tuppers “monos” en el chino de al lado de casa, mi amiga Marta apareció como caída del cielo (de Berlin porque es donde está). Y cuando digo monos lo digo porque tenían la tapa rosa, no por otra cosa. A lo que iba: apareció Marta como caída del cielo en formato de mail al trabajo con un pantallazo de una mesa decorada con motivos navideños y unas cuantas chorraditas, pero ahí, en medio de esa mesa estaban los tuppers que yo había visto en una edición de Vogue Gourmet y que creía que eran imposibles de encontrar. “¿Cuales quieres?” era la pregunta de Marta. Ay Marta ¡cómo te quiero! y no solo por los tuppers, porque lees las chorradas que digo, te acuerdas cuando ves algo que me pueda gustar y me lo traes directo desde Alemania.

tupper marta2

Con estas preciosidades, a ver quien es la valiente que no las saca a pasear, así que el club del tupper está a pleno rendimiento. Una o dos veces a la semana se me puede ver acercándome al sitio de Bea por el pasillo con mi bolso de tela lleno a reventar de tuppers  (me llevo el grande y lo peor es que casi lo lleno) intentando pasar desapercibida (fijo que lo consigo…) preparada para meternos de estrangis en la cocinita medio abandonada que hay enfrente de su sitio. Pero shhh es nuestro secreto.

Hoy os dejo las dos primeras ediciones del club del tupper. Anda que llamarle edición…ni que esto fuese Kinfolk y las reuniones del club del tupper los saraos monos monísimos que montan éstos. Va a ser que por ahora nos quedamos con las ganas, pero oye, una no vive al lado de un lago, tiene una mesa de madera de 50 metros de largo, el pelo perfecto, la ropa perfecta y amigos y amigas guapos guapísimos a los que hacer fotos. Aún así ya me gustaría parecerme más a ellos o por lo menos que me dejasen ir a una de sus reuniones (sin sacarme en las fotos porque yo solo tengo un formato al posar: el “vizco”). Mientras tanto, una comida hecha en casa en un tupper mono en una cocina clandestina en airbus ya tiene su gracia.

No os cuento la tercera edición porque aquello fue un poco triste: picos, embutido, queso y ensalada de tomates preparada in situ. Pero oye, es que las tardes a veces ¡no cunden nada!

-Primera Edición:

Un domingo tenía setas que sobraban, patatas y ganas de hacer una tarta salada de patatas, roquefort y setas de La Tartine Gourmande. Habéis leído bien, roquefort no tenía. Tenía parmesano, pero Dios me salve de tomar la salida fácil y hacerlo con parmesano. Basta que no tenga algo para que me parezca la clave de la receta. ¿El resultado? Visita nocturna a El Corte Inglés justo antes de que cierren, sesión de cocina nocturna y luego encima monto el tenderete en el salón para hacer las fotos (a las 12 de la noche). ¿Soy friki? yo más bien diría un poco obsesiva y bastante tonta.

tarta

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tarta lateral

receta tarta la tartine gourmande

Bueno, al final saqué la tarta del horno, aquello olía a gloria bendita y decidí acompañarla con una ensalada que probé un día en Magasand y que llevo plagiando desde que la probé. Me encanta. Es fácil, las uvas moradas quedan preciosas, tiene contraste de sabores…lo tiene todo. Ellos la aliñan con una aceite y reducción de módena pero una a esas horas no estaba para tanta floritura, o más bien, para buscar botes donde meter el aliño, así que quedó perfecta con el aceite de oliva que guarda Bea como oro en paño en nuestra cocina clandestina.  La clave, obviamente, es no llevar la ensalada aliñada y aliñarla en el último minuto. La tarta está buena caliente, templada o incluso fría, así que ¡ningún problema!. Eso sí, tampoco tenía todos los ingredientes que pide la receta original, así que tiré de la masa base que uso para las tartas rústicas dulces, sin el azúcar.

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receta ensalada

 

– Segunda Edición:

Esta vez tocó una versión bastarda del tabouleh. Pero encima a conciencia. Me he hartado a leer la receta del tabouleh de verdad de Yoham Ottolenghi, que digo yo que será la buena teniendo en cuenta que él es de la zona, y aún así mi versión fue un atentado a la original. La original en teoría lleva bulgur y nunca cous cous. La mía: cous cous y encima del instantáneo. En mi defensa diré que en el herbolario no tenían el bulgur y que me venía muy bien acabar la caja de cous cous que tenía rondando. Siguiente ofensa: se supone que el tabouleh lleva más perejil que cereal….el mío va a ser que no. Para acabar no soy muy fan de echar litros de zumo de limón a la comida hasta que no sabe más que a limón, con lo cual debí echar bastante menos de lo que dice la receta original. De todas formas esto es como las ensaladas de pasta: hay que innovar en función de lo que más te guste y lo que tengas a mano.

tabouleh prepee

Eso sí, para que estuviese todo reciente me llevé un mini tupper con el limón, la hierbabuena (no había menta…) y el perejil. En lo que sí que obedecí a Yoham (más  menos) es en lo de cortar las hierbas a mano, nada de máquinas, pero con tijeras de papeles, que a falta de tabla de madera hay que apañarse. Eso sí, bien fregadas y metiditas en el tupper con el limón y las hierbas.

tupper ladooo

La receta no es nada exacta porque fui echando cosas sobre la marcha en función de cómo lo veía, con lo cual en el momento en el que no pesé el cous cous y lo apunté ya estaba perdida. Por si le sirve a alguien como una idea, incluyo receta sin cantidades. Lo siento – cuando la vuelva a hacer, porque la verdad es que es fácil y estaba muy bueno, intentaré ir apuntando las cantidades. Mientras tanto ahí va la foto del delito en pleno airbus, con las hierbas, el limón abierto…

tabouleh

receta taboulehNo, si yo que pensaba que no iba a encontrar un tupper decente y me ha quedado una entrada que tiene más rosa que eurodisney…

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