Oh September!

por memyselfandmykitchen

De pequeña septiembre no me gustaba nada: significaba que se acababa el verano, la vuelta al cole, el uniforme, los madrugones…y lo peor es que los salados de El Corte Inglés y compañía se tiraban TODO agosto recordándotelo: no queda nada para la vuelta al cole. ¡Qué te calles! ¡que en el mundo niño un mes es una eternidad!. En el “mundo niño”, el 1 de agosto tienes la impresión de que te quedan siglos para el 6 de septiembre, pero los pesados éstos se empeñaban en amargarte lo que quedaba de disfrute. A veces ibas en el coche y no podías ni mirar por la ventana porque era acercarte a una gran superficie y ¡toma! fotos de libros, pizarras y tizas.

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Ahora, de mayor, septiembre tiene sus cosas buenas. Un momento. Vamos a puntualizar: lo de mayor se dice para hacer ver al personal que ya no eres una niña, pero mayor lo que es mayor tampoco soy. Aunque últimamente me empiezan a entrar las dudas: veo los juegos olímpicos y los deportistas ya no son mayores que yo. No es que no sean mayores que yo, es que los juegos olímpicos se basan en la explotación infantil: si a la chica que está haciendo el ejercido de asimétricas yo le saco 9 años es que hay un problema: ¡es una niña! porque yo mayor todavía no soy… El problema es que el otro día descubrí que Pablo Alborán tiene 23 años. 23 años ¡por Dios! pero si parece de mi edad, con su barbita, sus canciones…joe, o se lo inventa todo o si le han pasado ya tantas cosas ¡es que tiene una vida muy aprovechada!. Total, que me puse a hacer cuentas (es un decir – para restar 28-23 cuentas cuentas no me hacen falta) y eso, le saco 5 años….Pues va a ser que soy mayor, si….

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En el “mundo adulto” (ya está, ya lo he dicho) septiembre significa dejar el “modo lapa al sofá/la tumbona/la terraza” del verano y ponerse a hacer cosas. Por eso las hiper activas, “mal vagas” como yo estamos encantadas. Estar en la tumbona leyendo un libro y bañándote está bien, pero cuando por el calor de Madrid en agosto llegas a casa y lo único que haces es tumbarte en el sofá, sobre una sabana porque hasta el sofá te da calor, enchufar el aire y empezar a calcular la postura de mínimo contacto cuerpo-tela, tienes un problema. Pasaban los días y ni cocinaba, ni publicaba ni nada. Era como si ya no se me ocurriesen cosas que contar. En realidad llevo un año pensando que quiero cambiar el look, el contenido, pero al final seguía siempre lo mismo. Y si me aburría yo, no me quiero imaginar a los pobres dos despistados/as (buenísimas personas) que leían lo poco que publicaba.

Gracias a septiembre he decidido ponerme en serio con el cambio: de look y de contenido. De contenido lo tengo claro porque llevo rumiándolo unas cuantas semanas. En cuanto al look, me fallan mis queridas habilidades informáticas, que blogger ha cambiado el diseño y todos los tutoriales de google están hechos para el antiguo y que, aunque llevo meses preguntándole a TODO EL QUE CONOZCO si conocen diseñadores gráficos/informáticos/frikis del tema dispuestos a ayudarme a cambio de un soborno en forma de dulces, no he encontrado a nadie….El problema es que si espero a tener el look perfecto no empiezo nunca, porque siempre voy a querer cambiar algo, así que nada, teniendo claro el contenido, esto será como vivir en una casa en constantes obras: un día cambiaré la cocina, otro el baño, hasta conseguir mi pisito perfecto (qué ilusa….). Por ahora he cambiado de barrio: de blogger a wordpress…

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Ahora centrémonos en el contenido. Después de estar más de un año con el otro blog me he dado cuenta de que esto hay que hacerlo con ganas y si tienes algo que contar. No es cuestión de llegar a casa a todo correr, hacer lo primero que se te ocurre, una foto rápida, historieta al canto y pum, publicar. No es cuestión porque así la primera que se va a aburrir eres tú, y porque el blog pierde el rumbo.
Además en mi caso tengo un problema: lo mismo me gusta hacer unas magdalenas que comprar telas y ponerme a hacer cojines (sin saber coser, pero claro, eso para mi que soy doña impaciente, ¡es lo de menos!). Por eso esta vez el blog va a estar centrado en la cocina, que es lo que más me gusta del mundo, pero alguna otra cosilla caerá. Y en el tema de la cocina me voy a establecer retos: aprender a hacer pan casero, comer verduras “x” días a la semana, aprender a cocinar pescado (y a saber cuál es cuál en la pescadería porque a día de hoy no distingo una merluza de una pescadilla y no tengo ni idea del precio que tienen…) porque si no, conociéndome, esto acaba siendo bizcocho hoy, galletas mañana, tarta pasado y gofres al siguiente, y claro, o empiezo a repartir todo lo que haga por el vecindario, o renuevo vestuario porque ¡no hay pantalón en el que meta el culo!.
Si ¡hasta me he rebautizado! He sacado al “prince” que llevo dentro y he dicho adiós a “My Blue Kitchen” para adoptar lo que, a veces me parece el nombre más egocéntrico del mundo: “Me, Myself & My Kitchen” pero, en el fondo, ¿qué es esto sino mis desvaríos acerca de cosas que me gustan y que espero que no estén solo relacionados con la cocina?

Me

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